…Somos seres de relatos
Apasionante es este ensayo de la
escritora francesa Michèle Petit
publicado por la editorial Océano.
En negro sobre blanco narra los beneficios que el acto de leer y releer tiene
sobre la persona, sobre el cuerpo y la mente. Beneficios que aumentan en épocas
de crisis ya sea tanto en crisis personales como pueden ser enfermedades,
desamores, trasladados, perdidas; o en crisis colectivas por alguna catástrofe natural,
económica, una guerra, atentado o secuestro, también esos beneficios inciden
de forma directa en grupos donde la marginalidad y la delincuencia están a la
orden del día.
Antropólogos como Michèle Petit han estudiado cómo catástrofes como la del 11 de
septiembre de 2001 produjeron una afluencia masiva en las librerías; cómo en
épocas de crisis económicas las personas que pierden el empleo acuden a las
bibliotecas para leer la prensa o libros como un modo de reivindicarse como parte de una sociedad
activa; cómo las víctimas de guerras, conflictos armados, secuestros en campos
de concentración después de sufrir un bloqueo interno por el dolor, el
desbloqueo se produce tras leer algún fragmento que les remueve las
entrañas; y cómo grupos marginales han variado sus expectativas ante la vida
tras pasar por un taller de lectura. Decenas de ejemplos pueblan este libro. De
igual modo se ha estudiado al individuo, a la persona y se ha podido constatar
como delante del vacío que provoca una pérdida, una enfermedad, un desamor, la
inmigración de un país a otro, el ser humano se aferra a la lectura como el
náufrago se agarra a una madera para no hundirse.
Este estudio de Michèle Petit subraya algo que muchos ya hemos experimentado: la
importancia del libro y de la lectura como salvación, como vía de escape, como
horizonte de luz, como una nueva posibilidad. La lectura como medio de obtener
la calma, la serenidad, la coherencia, de vivir otras vidas lejos muy lejos de
nuestra existencia: «Los libros son hospitalarios y nos permiten soportar
los exilios que marcan todas las vidas, pensarlos, construir nuestras
historias, rescribirlas día tras día. Y algunas veces nos empujan a atravesar
océanos, al otorgarnos el deseo y la fuerza para descubrir paisajes, rostros
nunca vistos, tierras en las que tal vez serán posibles otras cosas, otros
encuentros. Abramos pues las ventanas, abramos los libros».
Sabemos que los libros están ahí a nuestro
alcance para ayudarnos en el momento preciso en que los necesitemos. Unos
libros que también forman parte crucial en la vida del niño, un niño que puede
devenir en un tipo de persona u otra según las lecturas que haya tenido en su
infancia. La lectura, los libros restablecen el caos del mundo exterior e
interior. Uno de los niños rescatados de las guerrillas de Colombia le dijo a
Michèle Petit: «Al tener un libro que poder leer es como si afuera estuviera
lloviendo y tú sabes que no te vas a mojar».
‘El arte de la
lectura en tiempos de crisis’ es una oda a la lectura. Un ensayo para comprender el funcionamiento
del cerebro y del cuerpo bajo el resorte de la lectura y de los distintos tipos
de literatura.
© MARIA AIXA SANZ


